Cada año, Halloween se convierte en uno de esos días tan esperados para niñas y niños. Con historias de fantasmas, dulces y disfraces, esta celebración es esperada con mucha ilusión por los más pequeños. ¿Te preguntas cómo asustar en Halloween a los niños? ¡En Cotillón Activarte te ayudamos! Te ofrecemos las mejores propuestas con las que no debes gastar ni mucho tiempo ni mucho dinero, pero que realmente son muy divertidas para darles un susto de miedo a niños y niñas en Halloween.
Cómo asustar a los niños en Halloween
¿Buscando ideas para asustar en Halloween? Para que puedas producir unos buenos sustos en la noche de Halloween, solo te faltará un poco de imaginación y unos cuantos accesorios simples y económicos. En nuestra tienda encontrarás fácilmente todo el cotillón para Halloween. ¡Y aquí van unas cuantas ideas!
La trampa de hojas más terrorífica de Halloween

Consigue una bolsa gigante de color naranja, como las que se usan para recoger hojas en otoño (también puedes usar una bolsa de basura negra grande, aunque quedará un poco más inquietante). Métete dentro y rellena el espacio sobrante con papel de periódico arrugado o material de embalaje. Si lo prefieres, puedes usar hojas reales… pero cuidado, quizá no seas el único que se esconda ahí dentro.
Después, rellena varias bolsas más y colócalas por el jardín o a lo largo del camino hacia tu puerta. Escóndete en una de ellas, cerca del porche. Cuando los niños pasen junto a las bolsas sin sospechar nada… ¡salta de golpe y dales un buen susto digno de Halloween!
La estatua viviente

Vístete con un disfraz realmente aterrador y siéntate en el porche, inmóvil, como si fueras una estatua. Coloca en tu regazo un cuenco de dulces con un cartel que diga: “Lo siento, no estamos en casa. Por favor, toma solo un dulce”.
Cuando los niños se acerquen, no podrán saber si eres de verdad o solo parte de la decoración. Justo cuando estiren la mano para coger un caramelo… ¡la estatua cobra vida! Puedes gruñir, soltar un grito, mover bruscamente la mano. Es un truco perfecto para dar un buen susto y, de paso, enseñar una pequeña lección a quienes intenten llevarse más de la cuenta.
La tumba del terror

Pocos objetos provocan tanto escalofrío como un ataúd, y por eso es un recurso infalible para Halloween. No necesitas gastar mucho, con espuma, cinta adhesiva y pintura puedes fabricar uno en casa. De entre las muchas cosas para asustar a los niños también puedes comprar una lápida original con estacas. Colócala en el porche o sobre una mesa y prepárate para la acción.
Puedes esconderte dentro con la tapa cerrada y abrirla de golpe cuando los niños se acerquen, o dejarla ligeramente apoyada, cubrirte con una sábana negra y colocar caramelos encima junto a un cartel que diga: “Por favor, toma un dulce”. Cuando estiren la mano… ¡levántate y dales el susto del año!
La figura espeluznante

Otra idea muy aterradora consiste en vestirse de parca o muerte y ponerse inmóvil a un lado del porche. En el momento en el que los niños y niños cojan los dulces, síguelos, caminando detrás de ellos y gimiento. ¡Se pueden llevar un susto de muerte!
El cuenco embrujado de Halloween

Inspirado en Cosa, el famoso personaje de La familia Addams, este truco es perfecto para provocar risas y algún que otro salto entre los más pequeños. El montaje es sencillo y basta con una caja grande, colocada boca abajo, de manera que simule una mesa. En el centro se abre un agujero y se cubre la superficie con un paño que también tenga una abertura del mismo tamaño. Sobre esa falsa mesa se coloca un cuenco de plástico ligero, previamente perforado en la base para que pueda asomar una mano desde abajo. El cómplice de la broma se esconde bajo la mesa e introduce su mano a través de los agujeros, de modo que quede oculta bajo el cuenco. Luego, se llena el recipiente con caramelos hasta cubrir completamente la mano. El resultado es un cuenco de dulces aparentemente inocente. La mano escondida cobra vida y se mueve entre los caramelos.
Una calabaza de Art of Manliness

Si no quieres que estos jóvenes adolescentes pidan más dulces, coloca una calabaza en el porche que los asuste y que los convierta en verdaderos hombres.
Un espantapájaros aterrador

Este clásico truco de Halloween es una variación del popular juego de la estatua, pero con un giro más siniestro. La idea es disfrazarse de espantapájaros, dejarse caer sobre una silla y permanecer completamente inmóvil. Mientras los niños se acercan confiados en busca de caramelos, tú mantienes la quietud absoluta. Para potenciar el efecto, se pueden colocar varios espantapájaros falsos a lo largo del camino, confeccionados con paja y ropa vieja. Entre ellos estarás tú, camuflado en la escena.
El momento clave llega cuando los pequeños creen que todo ha terminado y empiezan a marcharse con sus dulces. Entonces, de repente, el espantapájaros que parecía inofensivo cobra vida y se levanta de su letargo. El susto está garantizado, pero también las risas y el recuerdo de una noche de Halloween diferente.
Una muñeca que saluda desde la ventana

Si este Halloween quieres pasarlo en grande gastando alguna bromilla a los más peques, también puedes probar con el truco de colocar en la ventana una muñeca disfrazada de fantasma que salude a quienes pasen por la calle. Con una linterna suave detrás, unas calabazas iluminadas y un vestido blanco, lograrás que tu casa se convierta en la más misteriosa y divertida de la calle.
El cuadro viviente

Los niños ven un retrato antiguo colgado junto a la puerta. Cuando se acercan a pedir dulces, el retrato abre los ojos y los sigue con la mirada.
Para montarlo necesitas un marco de cuadro grande sin vidrio. Si no tienes uno, puedes recortarlo en cartón y pintarlo de dorado o negro. Cuelga una tela o sábana negra en la pared, junto a la puerta, y ponte detrás del marco con la cara a su altura. Completa el personaje con una de nuestras máscaras de Halloween o con maquillaje de terror, y con una capa oscura. Deja una luz en el suelo apuntando hacia arriba.
Quédate inmóvil. Cuando los niños estén cerca, mueve solo los ojos y después gira la cabeza muy despacio.
El timbre que contesta

Los niños tocan el timbre y, antes de que se abra la puerta, una risa o una voz grave les responde desde ningún sitio. Solo necesitas un parlante bluetooth pequeño y tu celular con una lista de sonidos: risas, cadenas, crujidos de puerta o una voz que pregunte quién se atreve a molestar.
Esconde el parlante junto a la puerta, a la altura de los niños, detrás de una planta o de un adorno. También puedes usar el Canasto Dulcero Telaraña Halloween, que de paso sirve para los dulces. Quédate dentro con el celular, reproduce el sonido cuando suene el timbre, espera unos segundos y abre la puerta con los dulces en la mano.
¿Qué te parecen estas ideas para asustar en Halloween? Esperamos haberte ayudado y que puedas crear una noche de miedo.

